«Splatoon Raiders» – Reseña del videojuego

Splatoon siempre ha sido una franquicia obsesionada con el movimiento, el color y la necesidad de apropiarse del escenario. Sin embargo, Splatoon Raiders cambia las reglas al abandonar la competencia territorial para convertir su universo en una aventura centrada en el combate contra enemigos, la exploración y la búsqueda constante de mejor equipo. El resultado es uno de los experimentos más interesantes de Nintendo Switch 2: un título que conserva la personalidad de la saga, pero se atreve a encontrar diversión lejos de su multijugador tradicional.
Lejos de sentirse como una campaña secundaria alargada, Splatoon Raiders funciona como un looter shooter accesible, dinámico y sorprendentemente adictivo. Su estructura puede volverse repetitiva y su historia nunca alcanza toda la profundidad que promete, pero pocas veces deja de ser divertido deslizarse entre la tinta, improvisar una estrategia y sobrevivir a otra oleada de salmónidos.
¿Por qué vale la pena jugar Splatoon Raiders?
Los videojuegos son especiales porque nos permiten participar directamente en una historia. Splatoon Raiders aprovecha esa cualidad al convertir cada arma, mejora y derrota en parte del aprendizaje del jugador. Aquí no basta con disparar mejor: también debemos comprender el escenario, modificar nuestro equipo y descubrir qué estilo se adapta a cada misión.
Su mayor virtud está en la experimentación. El juego invita a abandonar las combinaciones más cómodas para probar nuevas armas, tanques y habilidades. Cada cambio transforma la forma de desplazarse, controlar enemigos o aprovechar la tinta, por lo que progresar no se reduce a incrementar estadísticas, sino a descubrir nuevas maneras de jugar.
Una expedición que termina convirtiéndose en un hogar
La historia comienza cuando el protagonista y el Clan Surimi quedan atrapados en las misteriosas islas Espiralita. Para regresar deberán recolectar recursos, reparar su base flotante y enfrentarse a numerosos salmónidos, aunque la expedición también los acerca a los restos de una antigua civilización.
El argumento es sencillo y mantiene el humor característico de Splatoon, pero encuentra su lado más emotivo en la evolución de la base. Lo que comienza como un refugio improvisado se transforma poco a poco en un espacio funcional, lleno de herramientas y recuerdos de las expediciones realizadas. Esa progresión convierte el escenario en una representación visible del esfuerzo del jugador.
El guion, sin embargo, rara vez profundiza demasiado en sus personajes o misterios. El Clan Surimi aporta carisma y energía, pero la historia prefiere mantenerse ligera, incluso cuando sus ruinas y secretos parecen pedir una narrativa más ambiciosa.
Jugabilidad: disparar, pintar y sobrevivir
Splatoon Raiders mantiene intacta la gran idea mecánica de la franquicia: la tinta sirve como munición, camino, escondite y herramienta de movilidad. La diferencia es que ahora no se utiliza para dominar un mapa competitivo, sino para sobrevivir a grupos de enemigos que pueden cerrar rutas y rodear al jugador en cuestión de segundos.
El movimiento continúa siendo tan importante como la puntería. Pintar paredes permite escalar, cubrir el suelo facilita las escapatorias y sumergirse en la tinta sirve para recuperar munición antes de regresar al combate. Cuando todos estos elementos se combinan, cada enfrentamiento se convierte en una especie de coreografía caótica donde el terreno cambia constantemente.
Las armas transmiten una respuesta contundente, los efectos comunican bien el daño y las habilidades especiales ofrecen momentos espectaculares. Escapar de una oleada, rodear una plataforma y regresar con un ataque capaz de limpiar la pantalla produce esa clase de satisfacción inmediata que convierte una misión más en otra partida difícil de abandonar.
Misiones rápidas, intensas y ocasionalmente repetitivas
La campaña se organiza mediante incursiones breves, zonas de exploración, arenas contrarreloj y desafíos con equipamiento determinado. La mayoría de las misiones puede completarse en pocos minutos, lo que permite disfrutar el juego tanto en sesiones cortas como durante periodos más largos.
Las mejores actividades mezclan combate, plataformas y exploración, obligando al jugador a cambiar de estrategia sobre la marcha. Algunas comienzan como una búsqueda tranquila de materiales y terminan con decenas de enemigos, caminos bloqueados y un temporizador que convierte cada segundo en una amenaza.
El problema aparece cuando ciertos objetivos y escenarios comienzan a repetirse. Una parte importante de la aventura depende de eliminar oleadas dentro de espacios similares, por lo que el ritmo pierde frescura durante las últimas horas. También se echan en falta más jefes, ya que los enfrentamientos de mayor escala se encuentran entre los momentos más memorables del juego.
Armas y builds: el verdadero tesoro de la experiencia
Splatoon Raiders incluye diferentes tipos de armas y numerosas variantes con cambios de rareza, alcance, consumo de tinta y efectos especiales. Esta variedad permite crear configuraciones centradas en movilidad, potencia, control de multitudes o ataques a distancia.
Los tres tanques principales funcionan como clases distintas. Uno favorece la velocidad, otro apuesta por la fuerza bruta y el tercero se concentra en el control táctico del escenario. Cada uno posee habilidades y mejoras propias, haciendo que cambiar de tanque modifique por completo la forma de afrontar una misión.
El juego también incentiva la rotación constante del equipamiento. Algunas recompensas dependen del arma utilizada y varias mejoras exigen experimentar con distintos estilos. Esto evita que una sola combinación domine toda la campaña y permite que armas poco populares en el multijugador encuentren aquí una utilidad mucho mayor.
Una progresión diseñada para pedir otra partida
El ciclo de juego es sencillo: salir de la base, completar una misión, obtener materiales, mejorar el equipo y regresar a una zona más peligrosa. Aunque la fórmula es conocida, la frecuencia con la que aparecen nuevas piezas, habilidades y modificaciones mantiene vivo el interés.
Incluso las derrotas suelen entregar recursos útiles, por lo que fracasar no representa una pérdida absoluta. Cada intento permite aprender, mejorar una configuración o regresar con una estrategia diferente. Esta filosofía reduce la frustración sin eliminar la dificultad.
El ritmo se vuelve menos equilibrado cerca del final, cuando algunos enemigos exigen niveles y equipamiento mucho más altos. En ese punto puede ser necesario repetir misiones anteriores para reunir experiencia y piezas, provocando que la progresión se sienta más artificial.
Cooperativo: sobrevivir acompañado
Aunque Splatoon Raiders está diseñado principalmente como una aventura individual, también permite completar muchas misiones con otros jugadores. El cooperativo añade una capa de caos y compañerismo, especialmente cuando varias personas pintan el escenario, cubren rutas y combinan habilidades para controlar las oleadas.
El sistema funciona bien como apoyo para superar desafíos complicados, aunque no siempre equilibra correctamente los niveles de los participantes. En las batallas más intensas también puede resultar difícil distinguir enemigos, aliados y efectos dentro de una pantalla cubierta de tinta.
Aun con esas limitaciones, jugar acompañado amplía la rejugabilidad y permite que la campaña tenga una dimensión social sin perder su estructura individual.
Atmósfera: unas vacaciones tropicales en territorio hostil
Las islas Espiralita combinan playas, volcanes, cuevas y restos tecnológicos para construir un escenario colorido, pero ligeramente inquietante. La dirección artística mantiene la identidad urbana y exagerada de Splatoon, aunque incorpora madera, metal oxidado y objetos recuperados para reforzar la sensación de supervivencia.
Bajo sus colores brillantes también existe una atmósfera extraña. Las ruinas, ciertas criaturas y la música sugieren que el archipiélago esconde algo más oscuro que una simple aventura tropical. El juego nunca abandona su humor, pero consigue transmitir la impresión de estar explorando un lugar antiguo y potencialmente peligroso.
Gráficos y rendimiento en Nintendo Switch 2
Splatoon Raiders no busca impresionar mediante realismo, sino a través de la cantidad de acción que puede mostrar sin perder claridad. Enemigos, tinta, partículas y explosiones aparecen constantemente mientras el juego mantiene un rendimiento estable de 60 cuadros por segundo.
Esta fluidez es fundamental porque la jugabilidad depende de movimientos rápidos y transiciones precisas entre disparar, transformarse y esquivar. Visualmente no representa el salto generacional más impactante de Nintendo Switch 2, pero sí demuestra una notable estabilidad incluso en las oleadas más intensas.
Los personajes cuentan con animaciones expresivas y los escenarios conservan una identidad visual fuerte, aunque algunas arenas resultan sencillas y parecen construidas principalmente para contener enemigos. Su mayor logro técnico no está en el detalle, sino en mantener el caos bajo control.
¿Es un buen juego para conocer Splatoon?
Splatoon Raiders es una excelente puerta de entrada para quienes siempre se sintieron atraídos por la estética de la franquicia, pero no querían enfrentarse directamente a una comunidad competitiva experimentada. La campaña permite aprender el movimiento, las armas y el uso de la tinta sin la presión de depender de un equipo.
Los seguidores veteranos encontrarán sistemas conocidos, referencias y elementos inspirados en Salmon Run, mientras que los nuevos jugadores podrán disfrutar la aventura sin necesidad de conocer las entregas anteriores. No sustituye al Splatoon tradicional, pero demuestra que este universo puede funcionar dentro de géneros diferentes.
En conclusión…
Splatoon Raiders demuestra que una franquicia puede cambiar de género sin perder su identidad. Nintendo toma las mecánicas de tinta, movilidad y control territorial para construir una aventura PvE adictiva, accesible y llena de posibilidades.
Su historia podría ser más profunda y su campaña necesita mayor variedad, pero sus sistemas de progresión y combate compensan buena parte de esas limitaciones. Cada misión ofrece una oportunidad para experimentar, mejorar y descubrir una nueva forma de sobrevivir.
El verdadero hallazgo de Splatoon Raiders no es un tesoro escondido en las islas Espiralita, sino la confirmación de que Splatoon puede existir más allá de la competencia. La tinta ya no sirve únicamente para dominar un escenario: ahora también puede abrir el camino hacia el futuro de la saga.
Lo bueno
- El combate conserva toda la velocidad y personalidad de Splatoon.
- La tinta sigue funcionando como arma, camino y herramienta táctica.
- Las armas, tanques y habilidades ofrecen una progresión profunda.
- Las misiones breves funcionan bien tanto en portátil como en televisión.
- El cooperativo amplía la rejugabilidad y facilita los retos más exigentes.
- El rendimiento se mantiene estable incluso durante grandes oleadas.
- La base flotante permite observar claramente el progreso del jugador.
- Es una puerta de entrada accesible para quienes no disfrutan el multijugador competitivo.
Lo malo
- La historia desaprovecha parte del misterio de las islas.
- Algunos objetivos y escenarios comienzan a repetirse.
- Hay pocos enfrentamientos contra grandes jefes.
- El tramo final presenta un aumento brusco de dificultad.
- Puede ser necesario repetir misiones para obtener mejores niveles.
- Las opciones de accesibilidad podrían ser más completas.
- Visualmente no representa un salto generacional demasiado evidente.
Calificación
100 - 80%
80%
Splatoon Raiders es dinámico, la progresión resulta adictiva y su propuesta PvE amplía con éxito el universo de la saga, aunque la repetición de algunas misiones, la falta de más jefes memorables y una historia poco profunda impiden que alcance una calificación sobresaliente.




