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«La isla olvidada» – Reseña de la película

Hay amistades que parecen destinadas a durar exactamente igual para siempre, hasta que un día alguien se va, los planes cambian y descubrimos que crecer también significa aceptar que algunas personas pueden seguir siendo importantes incluso cuando ya no están a nuestro lado todos los días. La Isla Olvidada entiende muy bien ese miedo y lo transforma en una aventura fantástica donde olvidar a tu mejor amiga puede ser mucho más aterrador que cualquier monstruo.

DreamWorks vuelve a demostrar que la animación familiar puede ser visualmente explosiva sin renunciar a una historia emocional. La Isla Olvidada tiene monstruos, persecuciones, humor, mitología filipina y un mundo fantástico desbordado de ideas, pero debajo de todo eso existe algo sorprendentemente sencillo: dos amigas intentando comprender qué significa continuar queriéndose cuando sus vidas empiezan a avanzar en direcciones diferentes. Esa relación termina convirtiéndose en el verdadero corazón de una película que utiliza la fantasía para hablar de una experiencia profundamente cotidiana.

¿De qué trata La Isla Olvidada?

Jo y Raissa han sido mejores amigas desde la infancia. Han crecido juntas, tienen códigos propios, recuerdos que prácticamente funcionan como un idioma compartido y esa clase de amistad en la que resulta complicado imaginar la vida sin la otra persona. El problema llega cuando termina la preparatoria y Raissa está a punto de comenzar una nueva etapa lejos de casa, mientras Jo empieza a sentir que el futuro amenaza con borrar el pequeño universo que construyeron juntas.

Durante lo que debería ser una última noche para celebrar su amistad, ambas terminan atravesando un misterioso portal que las lleva hasta Nakali, una isla fantástica habitada por criaturas provenientes del folclore filipino. Sin embargo, regresar tiene un precio, porque las memorias de su amistad comienzan a convertirse en algo que pueden perder, intercambiar o sacrificar.

De pronto, escapar de una isla llena de criaturas mitológicas deja de ser el verdadero problema y la historia empieza a plantear una pregunta mucho más dolorosa: ¿quién eres cuando comienzas a olvidar a una de las personas que ayudó a convertirte en quien eres? Esa idea es la que permite que la película vaya más allá de una sencilla aventura fantástica.

¿Por qué ver La Isla Olvidada?

La principal razón para ver La Isla Olvidada es que DreamWorks no utiliza la amistad únicamente como una excusa para iniciar una aventura, sino que la convierte en el centro emocional de toda la película. La historia entiende algo que pocas producciones familiares se atreven a explorar con suficiente profundidad: una amistad no necesita terminar mal para doler. A veces no hay traiciones, grandes discusiones ni villanos; simplemente llega la universidad, aparece otro trabajo, alguien se muda o la vida empieza a exigir caminos diferentes.

Por eso el conflicto entre Jo y Raissa funciona tan bien. La Isla Olvidada no habla realmente del miedo a perder recuerdos, sino del miedo a convertirse en un recuerdo para alguien que sigue siendo fundamental para nosotros. Esa idea permite que la película conecte de maneras distintas dependiendo de quién esté frente a la pantalla. Para los niños puede ser una aventura fantástica llena de criaturas extrañas, mientras que para los adolescentes puede representar esa aterradora transición hacia la vida adulta. Para quienes ya dejamos atrás algunas amistades importantes, puede sentirse como abrir una caja vieja y encontrar fotografías de personas con las que alguna vez pensamos que compartiríamos toda la vida.

La película también está hecha con un evidente cariño por el cine. Su estructura de viaje fantástico, sus criaturas, los cambios de técnica, la energía tomada de la animación japonesa y ciertos ecos de los grandes relatos de mundos paralelos producen una especie de collage cinematográfico que nunca se limita a una sola influencia. Por eso los cinéfilos probablemente encontrarán mucho que amar aquí, no porque la película viva únicamente de referencias, sino porque transmite la sensación de estar realizada por personas que disfrutan profundamente las posibilidades visuales del medio.

Además, como película número 50 de DreamWorks, funciona como una celebración de todo lo que el estudio ha aprendido sobre animación sin sentirse atrapada en su pasado. Hay influencias del cine fantástico, la animación japonesa y las historias clásicas sobre mundos paralelos, algo que hará especialmente disfrutable la película para los cinéfilos.

El doblaje latino: Esmeralda Soto y Kenia OS

Para Latinoamérica, Esmeralda Soto presta su voz a Jo y Kenia OS interpreta a Raissa, en una adaptación que tenía un reto importante porque la película depende muchísimo de creer en la amistad entre sus protagonistas. La elección funciona principalmente porque las dos voces poseen personalidades claramente diferenciadas: Soto le da a Jo una energía espontánea, impulsiva y ligeramente caótica, mientras que Kenia OS construye una Raissa más contenida.

Esa oposición ayuda a conservar una parte fundamental de la dinámica entre ambas. Tratándose además de dos participaciones importantes dentro del doblaje cinematográfico, el resultado logra sostener las emociones de la historia sin sentirse únicamente como una estrategia para colocar celebridades frente al micrófono. Hay momentos donde puede percibirse cierta diferencia frente a intérpretes especializados en doblaje, pero nunca al grado de romper la experiencia.

Esto resulta especialmente importante para el público latino, porque La Isla Olvidada es una de esas producciones donde las emociones dependen tanto de una pausa, una discusión o una despedida como de una gran secuencia de acción. La adaptación necesita conservar esa sensibilidad y, en términos generales, consigue mantener el corazón de la relación entre Jo y Raissa.

Tono

La película tiene una energía casi hiperactiva. Nakali nunca parece completamente estable, porque constantemente aparecen criaturas, escenarios, bromas, colores y nuevas reglas. Por momentos parece que DreamWorks estuviera intentando descubrir cuántas ideas visuales pueden caber dentro de una misma película antes de provocar una sobrecarga sensorial, pero curiosamente ese caos tiene sentido dentro de la propia historia.

Jo está desesperada por evitar que las cosas cambien, mientras el mundo alrededor de ella parece incapaz de permanecer quieto. De esa manera, la exageración visual termina acompañando el conflicto emocional de la protagonista y convierte el diseño de la isla en una extensión de aquello que está sintiendo.

El humor funciona mejor cuando nace de los personajes y no cuando intenta extender demasiado algunos chistes. Raww es probablemente el ejemplo más evidente, porque puede ser divertidísimo, aunque algunas de sus intervenciones se prolongan más de lo necesario. Aun así, cuando la película necesita ponerse seria sabe reducir el ruido, y son precisamente esos momentos más tranquilos los que permiten que su mensaje tenga mayor fuerza.

Estructura

La Isla Olvidada utiliza una estructura clásica de viaje hacia un mundo desconocido. Las protagonistas abandonan su realidad cotidiana, entran a un universo gobernado por otras reglas, conocen aliados, enfrentan amenazas y deben encontrar la forma de regresar. Lo interesante es que la película utiliza esa estructura familiar para contar algo considerablemente más íntimo.

Cada obstáculo en Nakali sirve de alguna manera para confrontar aquello que Jo y Raissa no quieren decirse directamente. El viaje externo funciona porque siempre existe otro viaje ocurriendo debajo: comprender que separarse no necesariamente significa dejar de importar y que una amistad puede transformarse sin desaparecer por completo.

El principal problema aparece durante la primera mitad, ya que la película necesita presentar la amistad, la cultura filipina, las reglas de Nakali, sus numerosas criaturas y el mecanismo relacionado con los recuerdos. Eso provoca momentos cargados de exposición y secuencias donde parece tener tanta prisa por enseñarnos su universo que apenas permite procesar una idea antes de presentar la siguiente. Por fortuna, buena parte de esa acumulación termina encontrando una recompensa emocional cuando el relato vuelve a concentrarse en Jo y Raissa.

Guion

La mejor idea del guion es también la más sencilla: los recuerdos tienen valor precisamente porque algún día pueden dejar de sentirse igual de presentes. La película utiliza esta premisa para hablar de madurez sin convertirla en un discurso demasiado solemne. Crecer no significa olvidar deliberadamente el pasado, sino aceptar que nuestra relación con él cambia inevitablemente.

Jo quiere conservarlo todo, mientras Raissa necesita avanzar, y la película es suficientemente inteligente como para no convertir a ninguna de las dos en la villana de esa discusión. Ese detalle hace que el conflicto resulte mucho más interesante, porque Raissa no está abandonando a Jo por crueldad y Jo tampoco está equivocada por sentir miedo. Ambas tienen razones legítimas, y precisamente por eso el problema resulta tan reconocible.

El guion pierde algo de fuerza cuando intenta explicar demasiado su mitología o cuando el humor interrumpe escenas que quizá necesitaban respirar unos segundos más. El desenlace también resuelve determinados conflictos con mayor facilidad de la esperada, pero su idea emocional central es tan clara que consigue sobrevivir a esos tropiezos y mantener la historia enfocada en aquello que realmente importa.

Fotografía y animación

Hablar de fotografía en una película animada significa hablar de composición, iluminación, color y movimiento de cámara, y La Isla Olvidada aprovecha cada uno de esos recursos para construir un universo tremendamente expresivo. DreamWorks continúa explorando una animación que ya no intenta esconder las pinceladas, texturas o pequeñas imperfecciones detrás de un acabado digital completamente uniforme.

Hay secuencias tridimensionales que conviven con elementos 2D y momentos claramente influenciados por la expresividad visual del anime. Nakali puede ser hermosa durante un segundo y ligeramente perturbadora al siguiente, mientras los colores saturados transmiten aventura y determinadas criaturas recuperan esa extraña cualidad de los cuentos infantiles donde algo puede resultar fascinante y aterrador al mismo tiempo.

Sin embargo, quizá lo más atractivo sea su capacidad para celebrar el lenguaje cinematográfico. Hay algo de fantasía clásica, algo de relato de portal, algo de cine de aventuras y algo de animación japonesa en su ADN. Incluso pueden encontrarse ecos de historias como El mago de Oz, donde entrar a otro mundo también significa confrontar aquello que los personajes llevan dentro.

Nada de esto se siente como una colección de imitaciones, sino como una película creada por cineastas que crecieron absorbiendo imágenes de muchos lugares diferentes y decidieron devolverlas transformadas. En ese sentido, La Isla Olvidada también funciona como un homenaje al cine, a la animación y a esas películas que terminan formando parte de nuestros propios recuerdos, algo que seguramente hará que los cinéfilos disfruten todavía más de cada detalle visual.

Música

La música de Nathan Matthew David acompaña muy bien la personalidad cambiante de la película y puede pasar de la aventura a lo sentimental sin convertirse constantemente en una instrucción para indicarnos qué debemos sentir. Su trabajo funciona mejor cuando acompaña los momentos emocionales de Jo y Raissa sin intentar dominar la escena.

La ambientación también permite utilizar canciones y referencias musicales como parte de los recuerdos de las protagonistas. No funcionan solamente como nostalgia decorativa, sino como otra forma de representar aquellos pequeños elementos que terminan asociados para siempre con una persona.

Todos tenemos alguna canción capaz de transportarnos inmediatamente hacia alguien, algún verano o una época determinada, y la película comprende perfectamente esa sensación. Eso permite que la música tenga una relación muy natural con el tema de la memoria y refuerce la idea de que recordar nunca consiste únicamente en almacenar información, sino también en conservar emociones, lugares y sensaciones.

En conclusión…

La Isla Olvidada es una aventura sobre monstruos que, en realidad, está hablando del miedo a que alguien importante continúe su vida sin nosotros. DreamWorks entrega una película visualmente atrevida, divertida y emocional que entiende que crecer no consiste en conservar todo exactamente como era, sino en aceptar que las amistades cambian, las personas toman caminos diferentes y algunos recuerdos empiezan inevitablemente a sentirse más lejanos sin que eso signifique que hayan dejado de importar.

Con una identidad visual extraordinaria, una sincera celebración de la cultura filipina y una historia de amistad capaz de conectar tanto con niños como con adultos, La Isla Olvidada demuestra que una buena película familiar puede entretener mientras toca emociones bastante más complejas de lo que aparenta. Para quienes aman el cine y la animación existe además otra razón para verla, porque detrás de cada textura, criatura y movimiento se siente una película enamorada de las posibilidades de contar historias mediante imágenes.

Puede que Nakali sea la isla olvidada, pero la combinación entre su desbordada creatividad visual y el corazón de la relación entre Jo y Raissa consigue que La Isla Olvidada sea mucho más difícil de olvidar de lo que su propio título podría sugerir.

Lo bueno

  • La relación entre Jo y Raissa tiene un corazón emocional genuino.
  • Su representación del folclore y la cultura filipina le da una identidad propia.
  • La animación mezcla técnicas y estilos con enorme creatividad.
  • El concepto de intercambiar recuerdos convierte una aventura sencilla en una reflexión sobre crecer y dejar ir.
  • El doblaje latino de Esmeralda Soto y Kenia OS conserva bien el contraste entre las protagonistas.
  • Está llena de amor por la animación y por el cine fantástico.

Lo malo

  • La primera mitad carga demasiado la historia con exposición.
  • Algunos chistes y personajes secundarios se extienden más de lo necesario.
  • Su enorme cantidad de ideas visuales puede sentirse abrumadora en ciertos momentos.
  • Algunos conflictos del tramo final se resuelven con demasiada facilidad.

Ficha técnica de La Isla Olvidada

  • Título original: Forgotten Island
  • Director: Joel Crawford y Januel P. Mercado
  • Año: 2026
  • Duración: 1 h 49 min
  • Guion: Joel Crawford y Januel P. Mercado
  • Fotografía: Animación / composición y cinematografía digital
  • Música: Nathan Matthew David
  • Elenco original: H.E.R., Liza Soberano, Dave Franco, Jenny Slate, Manny Jacinto, Dolly de Leon, Jo Koy, Ronny Chieng y Lea Salonga
  • Doblaje latino principal: Esmeralda Soto (Jo) y Kenia OS (Raissa)
  • Producción: DreamWorks Animation
  • Distribuidora: Universal Pictures
  • Fecha de estreno en México: 16 de septiembre de 2026
  • Fecha de estreno en Estados Unidos: 25 de septiembre de 2026
  • Género: Animación, aventura, fantasía, comedia y familiar

Calificación

100 - 90%

90%

Una aventura visualmente espectacular y emocionalmente sincera que convierte el miedo a separarnos de quienes queremos en una celebración de los recuerdos, la amistad y el inevitable acto de crecer.

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Moisés García

Mitad caballero, bohemio y embustero; algo soñador y poeta. Cinéfilo y Fotógrafo. Fan de Andy Kauffman.

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