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«Supergirl» – Reseña de la película

Hay películas de superhéroes que llegan para levantar monumentos. Supergirl (2026) llega para romperlos un poco. No porque destruya el legado de Kara Zor-El, sino porque se atreve a mirarla desde un lugar menos cómodo, más áspero y mucho más emocional.

Esta no es la historia de una heroína que aparece sabiendo exactamente quién es. Tampoco es una versión femenina de Superman con otro traje y otro peinado. Esta Supergirl carga con rabia, pérdida, cansancio y una herida que no se cierra solo porque pueda volar. Y justo ahí está lo más interesante de la película: entiende que Kara no viene del mismo lugar emocional que Clark Kent.

Mientras Superman representa la esperanza aprendida desde la Tierra, Kara representa la supervivencia. Ella no recuerda Krypton como una leyenda familiar, sino como una tragedia que le atravesó la vida. Por eso su viaje no se siente como el nacimiento limpio de una superheroína, sino como el intento desordenado de una joven por no dejar que el dolor decida quién será.

Supergirl no es una película perfecta, pero tampoco es el desastre que algunos han querido pintar. Es irregular, sí. Tiene decisiones discutibles, también. Pero en su centro hay algo muy poderoso: una protagonista con carácter, una historia con corazón y una visión del DCU que se atreve a ensuciarse, a llorar y a mirar hacia el espacio sin perder la emoción.

¿De qué trata Supergirl?

Supergirl sigue a Kara Zor-El, una kryptoniana marcada por la destrucción de su planeta y por una vida muy distinta a la de su primo Superman. Kara no creció como Clark, rodeada de una familia humana que le enseñó a creer en el bien. Ella creció con el recuerdo de lo que perdió y con una sensación permanente de no pertenecer a ningún lugar.

La historia toma forma cuando Kara cruza su camino con Ruthye Marye Knoll, una joven que busca justicia después de una pérdida devastadora. Lo que empieza como una misión impulsada por el enojo se transforma en un viaje cósmico donde ambas deberán enfrentar el peligro, la culpa y la tentación de convertir el dolor en venganza.

En medio de todo aparece Krypto, que no es simplemente el perrito adorable de la película. Su presencia funciona como un ancla emocional para Kara: es compañía, recuerdo, familia y una conexión con aquello que todavía vale la pena proteger.

¿Por qué vale la pena ver Supergirl?

  • Porque Milly Alcock le da alma, rabia y vulnerabilidad a Kara

El mayor acierto de la película es Milly Alcock. Su versión de Kara Zor-El no intenta caerle bien a todo el mundo, y eso la vuelve más interesante. Alcock interpreta a una Supergirl impulsiva, sarcástica, dolida y emocionalmente desbordada, pero nunca vacía.

Su Kara tiene fuerza, pero también miedo. Tiene poder, pero no siempre sabe qué hacer con él. Tiene momentos de arrogancia, pero debajo hay una tristeza que la película deja respirar. Esa combinación hace que el personaje se sienta vivo, contradictorio y profundamente humano.

Milly Alcock entiende que Supergirl no debe ser solo una imagen bonita volando en pantalla. Debe sentirse como alguien que ha sobrevivido demasiado pronto, alguien que no está buscando ser símbolo, sino simplemente entender cómo seguir adelante.

  • Porque no intenta copiar la fórmula de Superman

Uno de los mejores puntos de Supergirl es que no quiere repetir el camino de Superman. La película entiende que Kara y Clark pueden compartir origen kryptoniano, pero no comparten la misma herida.

Clark representa la esperanza como elección diaria. Kara, en cambio, representa una pregunta mucho más dolorosa: ¿cómo eliges hacer el bien cuando sientes que el universo no fue bueno contigo?

Ese contraste le da personalidad propia a la cinta. La vuelve más ruda, más melancólica y más impredecible. No estamos ante una película que quiere reemplazar a Superman dentro del DCU, sino ante una historia que amplía el universo desde otro tono: más galáctico, más punk, más emocionalmente fracturado.

Actuaciones:

  • Milly Alcock como Kara Zor-El / Supergirl

Milly Alcock sostiene la película incluso cuando el ritmo pierde fuerza. Tiene una presencia magnética, pero no desde la perfección, sino desde la grieta. Su Kara puede parecer indiferente, incluso dura, pero basta una mirada para entender que está cargando mucho más de lo que dice.

Lo mejor de su interpretación es que no convierte a Supergirl en una simple heroína rebelde. La convierte en alguien que se protege con sarcasmo porque no sabe cómo hablar de su dolor. Esa lectura emocional hace que Kara sea una de las figuras más prometedoras del nuevo DCU.

  • Eve Ridley como Ruthye Marye Knoll

Ruthye no es solo una acompañante de aventura. Es el espejo emocional de Kara. Ambas han perdido algo importante, pero reaccionan de maneras distintas. Ruthye quiere justicia; Kara entiende demasiado bien lo fácil que es confundir justicia con venganza.

Eve Ridley le da al personaje una mezcla de fragilidad y determinación que funciona muy bien. Su presencia obliga a Kara a mirar su propio reflejo: una persona joven, herida y a punto de dejar que el enojo tome el control.

  • Jason Momoa como Lobo

Lobo entra a la película como una granada lanzada al centro del DCU. Jason Momoa se nota cómodo en el caos del personaje: exagerado, brutal, ruidoso y muy de cómic.

Su participación puede dividir opiniones, porque no siempre se siente indispensable para la evolución emocional de Kara. Pero sí aporta energía, humor salvaje y una sensación de que el universo de DC puede volverse más raro, más violento y más impredecible.

  • David Corenswet como Superman

La presencia de Superman es breve, pero cumple una función importante. No aparece para robarse la película ni para recordarnos que Clark es el gran héroe del DCU. Aparece para marcar el contraste.

Superman y Supergirl son dos sobrevivientes de Krypton, pero procesan esa pérdida de formas muy distintas. Clark mira hacia adelante desde la esperanza. Kara todavía está mirando hacia atrás, hacia todo lo que perdió. Esa diferencia ayuda a que la película encuentre su propia identidad.

Tono y estructura:

Supergirl se mueve como una road movie intergaláctica. Hay planetas extraños, bares peligrosos, persecuciones, criaturas, violencia y una sensación de viaje constante. Pero debajo de esa aventura espacial hay una historia más íntima: Kara aprendiendo a no huir de sí misma.

La película tiene un tono más áspero que otras entregas del género. No busca ser completamente luminosa ni complaciente. Tiene humor, sí, pero también melancolía. Tiene acción, pero también momentos donde el silencio de Kara pesa más que una pelea.

Su estructura no siempre es perfecta. Hay tramos que se sienten más fuertes que otros, y algunas paradas del viaje podrían tener mayor desarrollo. Sin embargo, cuando la película se concentra en Kara, Ruthye y Krypto, encuentra su mejor versión.

Ahí deja de ser solo una aventura galáctica y se convierte en una historia sobre cómo evitar que el dolor te convierta en alguien que ya no reconoces.

Guion:

El guion de Ana Nogueira tiene una idea muy clara: Kara no necesita estar sanada para ser heroica. Esa es una de las lecturas más bonitas de la película. Supergirl no salva porque sea perfecta. Salva porque, incluso con todo lo que le pasó, todavía hay algo bueno dentro de ella.

La película habla de duelo, enojo, culpa y pertenencia sin abandonar el terreno del entretenimiento geek. Ese equilibrio es importante. No intenta volverse un drama solemne, pero tampoco se conforma con ser una cinta de acción espacial sin alma.

Sus mejores momentos aparecen cuando Kara se enfrenta a la posibilidad de que Ruthye siga el mismo camino de rabia que ella. Ahí la película encuentra su tema central: a veces salvar a alguien no significa ganarle a un villano, sino impedir que otra persona se rompa igual que tú.

El guion tiene fallas. Algunos diálogos son demasiado directos, ciertos personajes secundarios podrían tener más peso y el villano no siempre alcanza la complejidad de la protagonista. Pero el arco de Kara funciona, y eso mantiene viva a la película.

Música:

La música ayuda mucho a construir la identidad de esta versión de Kara. La película no suena como una aventura heroica tradicional. Tiene momentos más intensos, más juveniles, más caóticos, como si la propia Supergirl estuviera intentando ahogar sus recuerdos con ruido y movimiento.

La partitura de Claudia Sarne acompaña esa mezcla entre épica cósmica y vulnerabilidad. No todo busca sonar grandioso. A veces la música se siente triste, extraña o contenida, y eso encaja muy bien con una protagonista que no sabe cómo decir lo que siente.

Cuando la película usa canciones más cercanas al pop o al rock, no lo hace solo para verse cool. Lo hace para mostrar a Kara como alguien que no quiere ser estatua, emblema o leyenda. Es una chica perdida en el espacio, con demasiada historia encima y con una playlist emocional que la empuja a seguir.

Atmósfera y fotografía:

Visualmente, Supergirl apuesta por una galaxia menos limpia y más física. Hay polvo, bares, paisajes áridos, naves, criaturas y escenarios que se sienten usados. No es un espacio brillante y perfecto, sino un universo con esquinas rotas.

La fotografía de Rob Hardy refuerza esa sensación de western espacial. La película se ve mejor cuando conecta sus imágenes con el estado emocional de Kara. Cuando ella está perdida, el mundo se siente pesado. Cuando comienza a reconectar con su propósito, la película respira de otra manera.

Puede que no todos conecten con esta estética más opaca, pero tiene sentido para el personaje. Esta Supergirl no vive en una postal luminosa. Vive en una galaxia que le recuerda constantemente que sobrevivir también puede doler.

Acción: no siempre perfecta, pero sí con intención

Las escenas de acción tienen altibajos. Algunas son creativas, divertidas y con energía de cómic. Otras pierden claridad por el montaje o por el exceso de movimiento. Pero incluso cuando no son impecables, suelen tener una función emocional.

Kara no pelea solo porque la película necesita espectáculo. Pelea porque está frustrada, porque tiene miedo, porque quiere proteger lo poco que le queda o porque no sabe procesar su tristeza de otra forma.

Eso hace que la acción tenga personalidad. No todo es limpio, no todo es elegante, pero muchas veces se siente coherente con una protagonista que también está aprendiendo a controlar su propia tormenta.

Entonces, ¿Supergirl sí vale la pena?

Sí. Supergirl vale la pena porque intenta algo más interesante que simplemente presentar a otra heroína poderosa. Intenta entender qué pasa cuando alguien con fuerza de sobra no sabe qué hacer con tanto dolor.

No es una película impecable, pero sí tiene una voz propia. Y eso, en un género que muchas veces se siente demasiado calculado, ya es algo importante. Esta Kara no está diseñada para ser perfecta. Está escrita para equivocarse, enojarse, caer, proteger, perder el control y volver a intentarlo.

Ahí está su encanto. Supergirl no vuela porque tenga todo resuelto. Vuela porque todavía hay algo dentro de ella que se niega a rendirse.

Lo bueno

  • Milly Alcock es la gran razón para ver la película. Su Kara es vulnerable, rebelde, intensa y emocionalmente compleja.
  • La película le da identidad propia a Supergirl. No intenta convertirla en una copia de Superman.
  • El vínculo entre Kara, Ruthye y Krypto funciona muy bien. Es el núcleo emocional más fuerte de la historia.
  • El tono cósmico la hace diferente. Se siente más extraña, más áspera y más aventurera que otras películas del género.
  • La historia entiende el dolor de Kara. Su heroísmo nace desde la pérdida, no desde la perfección.
  • Jason Momoa como Lobo aporta caos y energía. Aunque no siempre se integra de forma ideal, su presencia tiene impacto.
  • Superman aparece con propósito. Su cameo ayuda a contrastar a Kara, no a opacarla.
  • La música le da personalidad. Refuerza la rabia, la melancolía y el espíritu joven de la protagonista.
  • Expande el DCU hacia un lado más raro y galáctico. Abre posibilidades interesantes para el futuro.

Lo malo

  • El ritmo no siempre es constante. Hay partes muy potentes y otras que pierden fuerza.
  • Lobo puede sentirse algo insertado. Divierte, pero no siempre parece indispensable.
  • El villano cumple, pero no impacta tanto como Kara. Le falta mayor profundidad emocional.
  • Algunas escenas de acción son confusas. Hay energía, pero no siempre claridad visual.
  • La película pudo desarrollar más ciertas ideas. El trauma de Kara y su relación con Krypton daban para todavía más.
  • No es una cinta completamente redonda. Tiene corazón e identidad, pero también tropiezos narrativos.

Ficha técnica de Supergirl (2026)

  • Director: Craig Gillespie
  • Año: 2026
  • Duración: 1 hora 48 minutos
  • Guion: Ana Nogueira
  • Fotografía: Rob Hardy
  • Música: Claudia Sarne
  • Elenco: Milly Alcock, Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, David Krumholtz, Emily Beecham, David Corenswet y Jason Momoa
  • Distribuidora: Warner Bros. Pictures
  • Fecha de estreno: 26 de junio de 2026

Calificación

100 - 80%

80%

Una aventura espacial con corazón, rabia y personalidad. No es perfecta, pero sí es una de las apuestas más interesantes del nuevo DCU.

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Moisés García

Mitad caballero, bohemio y embustero; algo soñador y poeta. Cinéfilo y Fotógrafo. Fan de Andy Kauffman.

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